jueves, 24 de noviembre de 2011

Nunca Digo Adios a Nadie...

No se ponga triste ante una despedida. Una despedida es necesaria
para volver a reencontrarse. Y un reencuentro, después de un momento
o después de toda una vida, es algo inevitable si somos amigos de verdad.

Si fuésemos capaces de saber cuándo y dónde volveremos a encontrarnos
de nuevo, nuestra despedida sería más tierna.

Los recuerdos construyen un camino que llega hasta el corazón y
logra que los amigos siempre los sienta uno muy cerca, aunque en
realidad estén muy lejos el uno del otro.

Nunca digo adiós a nadie. Nunca dejo que las personas más cercanas
a mí se vayan. Me las llevo conmigo adonde vaya.

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